Coordenadas Políticas/El que pega primero

Martín Aguilar

A pesar de que en las últimas semanas se ha visto muy activo, promoviéndose principalmente en redes sociales como aspirante a la Presidencia de la República, Marcelo Ebrard ha dicho a sus cercanos que de aquí a diciembre nadar de muertito, y que hasta enero decidirá su futuro.

El canciller es uno de los dos aspirantes morenos a suceder a Andrés Manuel López Obrador, que se han quejado abiertamente de que en la contienda de las corcholatas de la 4-T no hay piso parejo, y que prevalece un claro favoritismo hacia Claudia Sheinbaum.

Aunque todas las señales apuntan a que el inquilino de Palacio Nacional está operando con todo para que la jefa de Gobierno sea su heredera a partir de 2024, Ebrard no está dispuesto a aventar la toalla en la contienda.

Cada vez tiene más claro que su ruta estará fuera de Morena, pero aún está sopesando cuál será su mejor camino, y sobre todo el momento adecuado para tirar el arpa y labrar su ruta.

El canciller se ha reunido con varios actores políticos, entre ellos el líder del Movimiento Ciudadano, Dante Delgado Rannauro, y el líder del Senado, Ricardo Monreal Ávila, a quienes les ha dejado claro que no se moverá antes de diciembre.

Mucho se ha hablado de que estos tres políticos podrían impulsar un polo opuesto a los radicales de Morena, y que estarían en condiciones de negociar con los partidos de oposición, llevando como estandarte al MC.

Los movimientos se han retrasado por la indecisión de la alianza Va por México, cuyos tiempos para definir candidatos se han aplazado y, mientras no entren en esa dinámica, ni Marcelo ni Monreal pueden tomar una decisión definitiva.

En el caso de líder del Senado, se sabe que, además de Dante, ya ha tenido acercamientos con el PRI y con el PRD, partidos que le han mostrado algunas opciones interesantes, entre ellas la posible candidatura presidencial o la de la CDMX, pero en el PAN el tema no ha transitado.

Todo el mundo sabe que el senador y el canciller han mantenido contacto permanente, al grado de que se llegó a hablar de que harían mancuerna para desgranar a Morena y aceptar la postulación fuera de la 4-T.

El problema mayor es que, si ambos se van ahorita, quedarán como traidores a la causa y es aún muy temprano para desmarcarse; no así en enero, cuando todo el mundo se meterá en la dinámica sucesoria y el poder presidencial vendrá a la baja. Pero, hasta entonces, el canciller no dará un paso fuera del partido que los llevó al poder en 2018, a pesar de que es público y notorio que no tiene las preferencias del Presidente, y que sólo las tiene para legitimar la nominación de Sheinbaum.

Hay canciller para lo que resta del año.

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