Coordenadas Políticas

Tras ser criticada porque en el pasado informe de labores de Ernestina Godoy como fiscal de la CDMX no fue convocado su secretario de Seguridad Ciudadana, Omar Hamid García Harfuch, la jefa de Gobierno quiso componer el asunto y salió peor.

 

La semana pasada, Ernestina presentó un informe de labores, aunque en realidad se trató de un evento netamente partidista, en el que la fiscal habló más del triunfo de Morena en 2018 que de la desarticulación de bandas delincuenciales en la capital.

 

Nadie hubiera dicho nada si no es porque una de las estrellas del evento fue la secretaria federal de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Ícela Rodríguez, que, si bien se coordina con el gobierno capitalino, la posición de García Harfuch es fundamental.

 

Es como si Alejandro Gertz Manero rindiera su informe e invitara a Omar Hamid y no convoca a Rosa Ícela, que se supone es su mancuerna en el combate a la delincuencia.

 

Y más cuando García Harfuch, antes de ser secretario de Seguridad local, fue titular de la Policía de Investigación con la propia Ernestina, área desde la que se ejecutaron diversas acciones en contra de las principales bandas del crimen organizado en la capital.

 

Tan importante ha sido la labor del secretario, que incluso fue víctima de un atentado en pleno Paseo de la Reforma, cuando el Cártel Jalisco Nueva Generación intentó acabar con su vida; el funcionario fue herido, pero dos de sus colaboradores murieron.

 

Pues bien, en el citado informe no sólo no estuvo en el presídium, como Rodríguez, ni siquiera fue invitado al evento, lo que para muchos representó una afrenta imperdonable por parte de la fiscal, aunque, obviamente, contó con el visto bueno de la jefa de Gobierno.

 

Quizá para bajarle algunos decibeles al tema, Sheinbaum convocó a una reunión de trabajo en la oficina de Omar Hamid a Rosa Ícela, Ernestina y a Carlos Augusto Morales (uno de sus tres exsecretarios particulares y hoy funcionario de la SSPC federal).

 

Las reuniones sobre seguridad no son raras en esa oficina; de hecho, se realizan casi todos los días. Lo que es muy extraño es que la jefa de Gobierno difunda, a través de sus redes, fotografías de éstas, en las que aparecen todos sonrientes, como si en verdad fueran amigas.

 

El mensaje que quisieron enviar fue obvio: desagraviar a García Harfuch y presentar un equipo unido en torno a Sheinbaum, pues no hay que olvidar que los responsables de las áreas de seguridad local y federal, respectivamente, suenan para llegar al Antiguo Ayuntamiento en 2024.

 

Y como en el evento se había ignorado aquello de piso parejo, la jefa de Gobierno tuvo que improvisar algo para calmar las aguas, pues uno es su favorito para sucederle y la otra es favorita del Presidente.

 

Dicen que mejor hubiera dejado las cosas como estaban, pues, luego de evidenciar ese error, quienes no lo habían captado, se enteraron.

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